El amigo charlatán del novio no encuentra palabras

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Discurso de un amigo del novio. Pensado para una ceremonia civil, puede pronunciarse durante la misma o en el banquete. El orador se duele de su incapacidad retórica. La lectura del texto puede hacerse en tono formal o divertido.

Amigo del novio

Muy buenos días a todos. Como sólo una parte de los aquí presentes tiene el placer de conocerme, comenzaré presentándome: soy ‘Y’, uno de los amigos del novio, el charlatán de la cuadrilla. Supongo que este es uno de los motivos por los que me escogió para pronunciar unas palabras en este día tan señalado. La verdad es que me sentí muy honrado al recibir el encargo. Primero, porque venía a demostrar su fe en mis capacidades oratorias. Segundo, porque confirmaba mi presencia en un acto que no me habría perdido por nada del mundo.

Me puse manos a la obra, o al boli, enseguida. ¡Menuda decepción! Toda mi verborrea desaparecida como por ensalmo. Tras mucho estrujarme el cerebro sólo se me ocurrió que podría presentarme ante ustedes y decir, literalmente, lo que mi amigo me había pedido: “unas palabras”. Así, ni más ni menos. La idea me pareció, además de concreta, guasona. Incluso imaginé sus risas y aplausos tras mi breve alocución. El entusiasmo me duró un par de días, hasta enterarme de que una de las mejores amigas de la novia hablaría antes que yo. Vas a hacer el ridículo más espantoso, pensé. Ella seguro que está preparando un buen discurso y tú, en cambio… Los invitados se van a reír, claro que sí, pero no contigo, so memo, sino de ti. Y, lo que es peor, vas a poner en en evidencia a tu amigo. Eso, poner en evidencia a mi amigo ante todos sus invitados, era lo que más me preocupaba. Había depositado en mí su confianza y no podía defraudarle. Así que, tras mucho cavilar, decidí que lo más adecuado, lo mejor que podía hacer por él, para demostrarle lo importante que nuestra amistad es para mí, era confesar mi orgullo por haber sido elegido para la tarea y mi pesar por no haber sabido estar a la altura de las circunstancias.

Dicho esto, no me queda más que desearle, a él y a la desde hoy su esposa, que el tiempo agrande el amor que se tienen y la alegría de vivir que los caracteriza. Y que recuerden que pueden contar con este incapaz parlanchín por siempre jamás.
Muchas gracias.

Imagen via Pixabay