Habla un pariente o amigo que ha visto su discurso comprometido por los anteriores oradores

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Amigos en una boda
Amigos en una boda

Palabras que pueden pronunciarse en una ceremonia civil o religiosa, antes o después del banquete. En cualquier caso, el orador ve comprometido sus discurso por los que han sido expuestos con anterioridad.

Sobre cómo hablar ante un discurso que se ha visto comprometido

Buenos días a todos. Me llamo ‘X’ y soy el tío de la novia (o un amigo de ambos contrayentes, un primo, etc). Yo, como los oradores que me han precedido, e imagino que como todos ustedes, me alegro sobremanera de estar hoy aquí, participando de este enlace matrimonial.

Al igual que quienes ya han disfrutado el placer de hablarles, yo también me sentí muy honrado cuando los novios me pidieron que adornara la celebración de su boda con unas pocas palabras. Con el mismo empeño, supongo, que los demás me dediqué a la elaboración de un discurso que, aunque no merecía un premio internacional (a qué engañarnos), estaba al menos a la altura de las circunstancias.

Pues bien, siento decirles que no va a ser así, porque el discurso que tan orgullosamente pensaba pronunciar no es tal. Podría decirles que el perro se lo ha desayunado esta misma mañana, que se lo ha llevado consigo una inoportuna ráfaga de viento o la tinta se ha borrado misteriosamente. Mentiría. Con mayor o menor imaginación, pero mentiría.

La realidad

La realidad es mucho más prosaica: todo cuanto iba a decir lo han dicho ya, de una u otra forma, quienes me han precedido. Les aseguro que ha sido terrible ver cómo sus palabras pulverizaban las mías. Mientras les escuchaba se me ha ocurrido de todo para salvar, o eludir, la situación: fingir un fuerte ataque de afonía, un repentino y profundo malestar, e incluso salir corriendo. Ahora bien, todas estas soluciones implican renunciar a un festejo que no quiero perderme por nada del mundo.

Así que, lo siento por ustedes, he decidido repetir como los loros y algunos pimientos. Allá voy:

Yo también sé que estos dos tortolitos que hoy contraen matrimonio están hechos el uno para el otro. También deseo que su vida juntos sea una ininterrumpida sucesión de días felices como el de hoy, que nunca pierdan ni la alegría de vivir que derrochan ni el amor que se profesan y, por supuesto, que no se demoren en ampliar la familia, que estoy deseando disfrutar de nietecillos. Aunque, seamos realistas, no está en su mano concederme esta última golosina.

Imagen via pixabay

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